domingo, 11 de noviembre de 2012

Capitulo 112 ♥


Paula lo invita a sentarse con ella en el living para charlar cómodamente, también le ofrece un café pero Pedro se niega, lo que principalmente quería era hablar y terminar de aclarar todo con su novia de una vez por todas.

Pedro: Bueno, no sé muy bien de qué tenemos que hablar en realidad…
Paula: ¿Cómo que no Pedro?
Pedro: Mmm, bueno, ¿Qué fue bien lo que te molesto?
Paula: ¡Que te negaste a que te presente como novio a mi mamá! ¡Como si fuera que nos conocemos hace 2 meses!
Pedro: Em, sí, bueno. Disculpame, reaccione mal ese día, pero… ¿un poco me entendes, no?
Paula: Ponele que sí. Se me pasó el enojo porque me di cuenta que capaz yo también exagere un poco con mi reacción. Pero, ¿vos estas seguro de estar conmigo, no? Digo, de novios…
Pedro: (Sin dejarla terminar de hablar) ¡¡¡Pero obvio!!! ¿Cómo me vas a preguntar eso gorda? Yo te amo con el alma.
Paula: Si, ya se. Es que a veces uno dice cosas y después, por ahí no las siente tan así, ¿no? Por algo no querías terminar de formalizar.
Pedro: Paula, no se a que queres llegar pero nunca jamás me arrepentiría de haberte pedido ser mi novia, es lo que quiero ahora y también para mi futuro. Además a los chicos ya les contamos… No es que no quiera formalizar. Estar con vos me hace feliz, desde que comenzamos a cambiar nuestra relación de una amistad para transformarla en esta que tenemos ahora, de pareja, de novios, no paro de sonreír en cada momento que estoy con vos, cada momento que te recuerdo a vos.

Paula estaba arrepentida de haber dudado de los sentimientos de Pedro, sin dejarlo terminar de hablar se lanza sobre él y lo besa con mucho amor, se aferra a su nuca y lo atrae hacia ella para que le quede bien en claro que sentía lo mismo que él.

Paula: Perdoname por dudar.
Pedro: Perdoname vos a mí.
Paula: ¿Por qué?
Pedro: Porque se ve que no te digo muy seguido lo que significas para mí y también eso te puede hacer dudar.
Paula: Nada que ver gordo. Vos siempre sos un dulce, pero yo soy una tonta insegura.
Pedro: No sos ninguna tonta, sos una insegura hermosa. (Le dice sonriendo con amor)
Paula: Vos sos más hermoso.
Pedro: No, vos más. (La abraza)

Fundidos en ese abrazo que Pedro había comenzado se quedan varios minutos, ella apoyaba su pera en el hombro de él, y él recorría toda la espalda de ella con sus manos para relajarla y que sus inseguridades se vayan.
Para ambos era algo único poder estar tanto tiempo callados y en una misma posición con  una persona, sin tener la necesidad de rellenar los silencios, o de temer que estos se vuelvan incómodos. Uno en brazos del otro se sentían “como en casa”, estaban cómodos y seguros.
Al sentir que la respiración de Pau se había relajado tanto comenzó a pensar que podría haberse quedado dormida, con suavidad intenta alejarla un poco para recostarla en el sillón, pero apenas se mueve Pau lo aprieta de nuevo contra ella.

Pau: ¡No me sueltes! Me hace tan bien estar así. Me siento súper protegida en tus brazos.
Pedro: Y a mí me encanta protegerte. Te iba a recostar porque pensé que te habías dormido (dice riendo).
Pau: No, es más, ni siquiera tengo sueño. ¿Qué hora es? (Se separa solo un poco de él para poder observarlo)
Pedro: Em, (mirando su reloj pulsera) las 2.
Pau: ¡Ay! Creí que era más temprano.
Pedro: A dormir entonces señorita. Que mañana trabaja usted. Yo sigo con licencia por ahora.
Pau: Si, ufa. ¿Y quién está en la empresa?
Pedro: Dejamos a Mati a cargo, y se arreglan entre los que son siempre. Total, seguro que a Fede mañana ya le dan el alta.
Pau: Espero que sí, ya va a estar más tranquilo en su casa, y no vas a tener que ir vos todas las noches a dormir allá.
Pedro: Si, es verdad. Hoy zafe como el mejor, así que voy a aprovechar. Dale, vamos a dormir. (Levantándose)
Pau: ¡Ay no! ¡No te vayas! (Tomándolo del brazo)
Pedro: Pero tenemos que descansar gordi.
Pau: ¿No querés dormir conmigo?
Pedro: Em, déjamelo pensar… (Elevando su mirada, haciéndose el que sacaba conclusiones) ¡SI! (Respondió gritando)
Pau: Te estaba por pegar por pensar tanto.
Pedro: Solo quería molestarte.

Tomados de la mano se levantan del sillón, apagan todas las luces y se dirigen hacia la habitación.

Pau: Uf. (Tirándose en la cama) Ahora que vi la cama, sí que me agarro sueño.
Pedro: (Riendo) Sos terrible. Yo también tengo mucho sueño. Hace 2 noches que no duermo en una cama.
Pau: Ay pobresito mi gordo. (Haciéndole lugar para que se recueste a su lado) ¿Querés unos masajitos? Debes estar re duro de dormir en el sillón de la clínica.
Pedro: No, pero estas cansada.
Pau: No me cuesta nada, en serio.

Sin dejar que responda se levanta y lo empuja para que se ponga boca abajo, con mucha suavidad le masajea toda la espalda y poco a poco comienza a sentir su respiración más profunda. Se levanta y lo mira, lo ve profundamente dormido. Pobre, realmente estaba durmiendo muy mal para cuidar a su hermano y que su padre no tenga que quedarse en la clínica por las noches. Lo besa con mucho amor y luego de sacarse su jean se acuesta a su lado, abrazándolo, para dormir ella también.

A la mañana siguiente, el primero en despertarse es Pedro, ya que el sol entraba por la ventana de la habitación de Pau y le pegaba directo en los ojos.  Quejándose gira sobre sí mismo y el rosto de Pau le queda a escasos centímetros, esa cercanía con su novia termina de despabilarlo y sin resistirse la besa. Ella de a poco abre los ojos y al verlo sonríe, era tan hermoso despertar a su lado, y más hermoso si era con un beso de él.

Pau: ¡Qué lindo despertarse así! Buen día mi amor.
Pedro: Buen día hermosa. Igual no se qué hora es… Capaz que falta un rato para levantarnos.
Pau: (Mirando su celular) En media hora sonaría mi alarma.
Pedro: Mmm, y yo ya estoy re despierto. Capaz… (Acercándose a ella) esta media horita… (Acercándose más) podemos aprovecharla, ¿no? ¡Te extraño!
Pau: ¡Yo también!

Paula da inicio a un beso que se hace eterno, un beso que comienza siendo lo más dulce del planeta y continúa acompañado por las caricias mas tiernas de parte de los dos. Ambos sabían exactamente que quería el otro y disfrutando de cada segundo en que sus pieles se rozaban, poco a poco van dejando caer al piso las pocas prendas con las que habían dormido.
Con total delicadeza y disfrutando en cuerpo y alma, se demuestran todo el amor que se tienen y que desean que jamás se termine, sin necesidad de palabras, solo con actos y miradas, con caricias y besos.
Después de esa mañana tan apasionada, nadie lograba que se les borre la sonrisa, que gravada había quedado en sus rostros, por nada en el mundo.
Pedro llega a la clínica, agradece a su primo y lo despide, al rato llega el doctor y le informa que el paciente ya estaba de alta. Con más felicidad, de la que ya traía consigo ayuda a su hermano a vestirse y juntar sus pertenencias para luego llevarlo a la casa de su padre. El resto del día lo dedica a descansar en su casa y mensajearse con su novia.
Paula, por su parte, tiene un día realmente complicado en la oficina, pero logra superarlo sin perder la alegría con la que había comenzado sus tareas, esa alegría que tenia gracias a su amor. Su jefe estaba cruzado ya desde hacía unos días, tenía problemas con su señora y se descargaba en el trabajo y con sus empleados en vez de hablar con quien realmente debía hacerlo. Para suerte de todos, se retira temprano y logran terminar sus trabajos del día en paz.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

All you need is love ♪ ♥ 

Sean felices y coman perdices.

Muy feliz cumple a mi amiga May!!! @MayBarrientos Te amo amiga, y lo demás ya lo sabes ;) ♥

Agos.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Capitulo 111 ♥


Llega a la clínica con la mejor cara de enojado para que su padre se sienta un poco mal, pero al verlo con cara de preocupado se olvida de la interrupción a su tarde con Paula y se apresura para llegar al lado de él.

Pedro: ¿Pasó algo con Fede, pa?
Horacio: Le dolía la panza de nuevo y me estaba preocupando.
Pedro: Voy a entrar a verlo. (Intentando ir hacia la perta pero Horacio lo frena.)
Horacio: Llame al médico y lo está viendo ahora. Ya sale seguramente.

Unos minutos pasaron y Pedro no dejaba de caminar el pasillo de la clínica de punta a punta, mirando a cada rato hacia la puerta para ver si el médico se dignaba a salir.
Cuando por fin la puerta de la habitación se abre y el doctor se asoma invitandolos a pasar a la habitación.
Fede los miraba sonrientes desde la cama, por lo que se relajan un poco.

Horacio: ¿Qué le pasaba hoy, doctor?
Doctor: Nada malo. Eran dolores de los puntos que le hicimos luego de la operación. Pero es normal de la cicatrización.
Horacio: Ah, buenos. Nos quedamos mas tranquilos. Muchas gracias por venir.
Doctor: no hay drama. Antes cualquier duda llamenme y apenas puedo venir lo hago. Me voy yendo a otra clinica ahora.
Horacio: Gracias de nuevo. Nos vemos.

El doctor se retira y Pedro comienza a reirse.

Pedro: ¡Qué flojito hermano, eh! Solo se te esta cicatrizando.
Fede: Bueno boludo, no te rias, me duele.

Al rato llega un primo de Pedro y Fede que pasaba a ver al enfermo y ofrecerse por si necesitaban algo. El primo se llamaba Leandro.
Horacio se va a su casa a descansar y se quedan los 3 jovenes charlando.

Lean: Eu Pepe estas re ido. ¿En que pensas? ¿Quien es la afortunada?
Pedro: Nadie boludo.
Fede: Mmm, no te creo. Hace rato que te veo con cara de enamorado. A demas Lu me conto algo.
Pedro: ¡Que buchona!
Fede: Me dijo que me contaba para que yo no le tire más onda. Perdón hermanito, no sabia que te pasaba algo con Pau.
Lean: Apa, ningún boludo mi primito.
Pedro: ¡Ey! Ojito eh. Que ya es mia.
Fede: Y si ya es tuya... ¿Que es lo que te tiene tan pensativo?
Pedro: Que el otro día discutimos. Bah, antes de que a vos te pase todo esto, a penas llegamos de la costa, y ya estamos bien, digamos que a los dos se nos paso el enojo rápido pero todavía no tuvimos tiempo de hablar para reconciliarnos como debe ser.
Lean: Apa, parece que va en serio.
Pedro: Si, muy serio. Che, Lean, es tarde, si queres anda yendo. Nos van a matar si seguimos hablando fuerte a la 1 de la mañana acá.
Lean: Bueno, ¿vos te quedas?
Pedro: Si, tiene que quedarse alguien.
Lean: ¿Queres ir a reconciliarte y me quedo yo?
Pedro: Na, pero vos seguro tenes cosas que hacer.
Lean: No, para eso vine, para ofrecer mi ayuda en lo que necesiten. Aprovecha del primo gamba. (Le guiña el ojo derecho)
Pedro: Pero no quiero joder, ya voy a tener tiempo de hablar con Pau.
Fede: Dale, anda. Porque si vas a estar con esa cara de pollito mojado porque la extrañas no te voy a soportar.
Pedro: (Riendo) ¡Que tarado! Okey, gracias primo. Mañana vengo temprano igual.
Lean: ¡Anda, disfruta tu noche y deja de joder chabon!

Sonriente, contento, con el mejor de los ánimos, Pedro vuelve a su casa. A penas llega, sin dudarlo se dirige al patio, se fija si había señales de que estaba despierta y como ve luces encendidas cruza por la escalera a la casa de Pau. Espía por la ventana de la cocina y ve que se encaminaba hacia el living despidiendo a Ale y Delfi, que parecía que habían ido a cenar ya que la mesa de la cocina tenia platos, vasos, todo para tres.
Una vez que ya no la ve, abre la puerta e ingresa a la casa, Moro se le acerca corriendo y le festejaba su presencia como cada vez que iba. Intenta callarlo como puede pero no dejaba de correr hacia Paula y luego hacia él de nuevo.
Pau llega caminando diciéndole a su perro "¿qué Morito? ¿Qué pasa?". Y allí lo ve. Parado al lado de la puerta, sonriente.

Pau: Esta vez Morito no te dejo asustarme, eh. (Al cachorro) ¡Muy bien mi amor!
Pedro: Ya voy a poder asustarte de nuevo. (Riendo) ¡Hola amor! Llegue justo.
Pau: Si, recién se fueron mamá y Delfi.
Pedro: Si, las vi por la ventana.
Pau: Que bonito eh. ¿Estabas espiando?
Pedro: No, solo mire para ver si estabas despierta y justo te ibas a abrirles La puerta.
Pau: Mmm, bueno, ponele que te creo. ¿Qué haces acá? ¿No tendrías que estar en la clínica?
Pedro: Si, pero me fugue. Fue me primo Lean y me quiso hacer la pata para que yo venga a hablar con vos. Porque todavía nos debemos una charla, ¿no?
Paula: Ajam.
Pedro: Y unos besos.
Paula: Y mimos.
Pedro: Si queres empiezo ya con eso. (Acercándose)
Paula: Primero la charla, ¿sí? (Abrazándolo)

----------------------------------------------------------------------------------------------------

BUEN FINDE PARA TODOOS ♥♥

viernes, 9 de noviembre de 2012

Capitulo 110 ♥


Pedro seguía besando y mimando a Pau, que al principio había querido hacerse la difícil pero no consiguió resistirse a su novio por mucho tiempo. Cuando él comenzó a levantarle la remera a ella, en el bolsillo de su bermuda comenzó  a sonar su celular.

Pedro: (Separandose de la boca de Pau) La puu…
Pau: Atende Pepe.
Pedro: Ni loco.

Saca su teléfono del bolsillo y lo tira sobre la mesita de luz, vuelve a concentrarse en su novia pero a los pocos minutos el celular vuelve a sonar.

Pau: Atende gordi, por ahí es algo de tu hermano. Dale.
Pedro: Es verdad. (Dice bufando del mal humor) Nunca pueden dejarme tranquilo.
Pau: No digas así, tu hermano está internado.
Pedro: Es verdad. Ya vengo.

Se levanta, atiende el celular y va hacia el pasillo para conversar, Paula sentada en el borde de su cama se acomodaba la remera y el pelo intentando escuchar algo pero no lo conseguía, lo único que pudo entender era que hablaba con su papá y se quejaba de algo.
Lo único que esperaba era que no deje a su papá en la clínica más tiempo del pactado por culpa de ella. Es así que sale de la habitación, cruzándoselo a Pedro por el camino, y se dirige al fondo para buscar las cosas de la merienda y guardarlas en la cocina.
Cuando estaba limpiando el mate para no guardarlo con la yerba como hacia siempre por fiaca, Pedro se aparece en la cocina y la abraza dándole un beso en el cuello.

Pedro: ¿No estábamos en algo nosotros?
Paula: ¿No tenes que ir a la clínica vos?
Pedro: ¿Estabas escuchando?
Paula: No, pero lo supuse y me lo acabas de confirmar con esa pregunta. No lo hagas renegar a tu viejo, que ya bastante nervioso debe estar con la operación de tu hermano.
Pedro: Pero yo quería reconciliación.
Paula: Yo también amor, pero ya sabes que está todo bien. Tranqui. Después hacemos la otra reconciliación (Sonriendo con franqueza)
Pedro: Pero ahora…
Paula: (Interrumpiendolo) Ahora tu papá y tu hermano te necesitan.
Pedro: Si, tenes razón. Bueno, voy yendo. (Haciendo puchero)
Paula: No pongas esa carita. (Mordiendo su labio inferior) Suerte, mandales besos. Nos vemos.
Pedro: Te amo. (La besa tomándola por la cintura para acercarla a él)
Paula: (Separandose un poco) Yo más. (Siguiendo con el beso hasta apoyarlo contra una pared)
Pedro: Asi no me voy nada. (Entre besos)
Paula: (Alejándose) Perdón, me deje llevar. ¡Yo también tengo sentimientos!
Pedro: (Riendo a carcajadas) Ahora jodete, vos me echaste. Chauuu.
Paula: Chau gordo.

Se queda mirándolo mientras subía la escalera y como él se da vuelta para mirarla antes de pasar al otro lado le tira un beso. Se sentía una nena con su primer amor, le encantaba todo lo que sentía cuando estaba con Pedro. Parecía que estaba entre nubes, aislada un ratito de las rutinas del día a día. Era su cable a tierra.
Con la sonrisa grabada en su rostro se pone a ordenar un poco su casa que la tenia medio abandonada. Prende su notebook y con música de fondo empieza a barrer, luego pasa el trapo por los muebles, y cuando iba a ponerse a lustrar el piso del living su teléfono fijo comenzó a sonar.

Pau: ¿Hola?
Ale: ¡Hola hija!
Pau: ¿Cómo andas ma?
Ale: Todo bien, ¿vos? ¿Mejor que el otro día?
Pau: Si, perdón. Estaba un poquito mal humorada. ¿Queres venir hoy a cenar y te recompenso?
Ale: Dale, me encanta la idea. ¿Segura que hoy estas de mejor humor, no? (Bromeo con su hija)
Pau: ¡Ay si, ma!
Ale: Bueno, mejor. ¿Pedro era el culpable de tu enojo?
Pau: Si, y también es el motivo de mi alegría hoy.
Ale: ¡Ah bueno! Parece que van encaminadisimos, ¿no?
Pau: Cuando venis te cuento.
Ale: ¡Entonces voy ya!
Pau: ¡Ya veo de donde salí tan ansiosa!
Ale: La verdad… (Riendo) Nos vemos en un rato entonces.
Pau: Dale, te espero. Si esta Delfi que venga también.
Ale: Dale, veo si quiere.
Pau: ¡Decile que la obligo! (Riendo) Besos ma.
Ale: Besos.

Paula siguió acomodando un poco su casa y luego, antes de que oscurezca fue hasta el almacén que había en su barrio para comprar cosas y hacerles algo rico de cenar a su hermana su mama. Opto por unas rapiditas y vegetales. Haría un intento de quesadillas.
A penas llego a su casa llegaron sus invitadas y entre las tres prepararon todo para comer.
Así como había veces que juntas se la pasaban peleándose ese día el buen humor reinaba y compartían cada cosa que hacían y cada charla que surgía con la mejor sonrisa.

martes, 6 de noviembre de 2012

Capitulo 109 ♥


Pedro amanece en el silloncito al lado de la cama de Fede a las 7:30, cuando la enfermera, otra vez Irene, entra en la habitación para controlar el suero del internado. Ya no logra volver a dormirse, la silla no era muy cómoda que digamos. Como su hermano seguía durmiendo, saca su celular y comienza a jugar al sudoku, al poco tiempo desiste de poder terminar uno, tenía que pensar demasiado y era muy temprano para ello. En realidad ningún momento del día parecía ser el adecuado para que él haga sudokus, jamás los terminaba.
Entra a BlackBerry Messenger y ve que Paula había cambiado su foto hacia unos minutos, eso significaba que ya estaba despierta y muy ocupada no estaba, se decide a hablarle.
“Hola Pochi, como va todo? Ya trabajando?”
En seguida puede ver que lo lee, comienza a escribirle y responde.
“Hola Pepe. Que temprano! Si, ya en la ofi, vos también?”
Sonríe al ver que la buena onda de anoche seguía, y le responde.
“No, en la clínica. Pase la noche acá, como te dije ayer.”
Se queda con la vista fija en el teléfono que sostenía entre ambas manos pero esta vez tarda un poco más en aparecer la “R” indicando que lo había leído. Puede ver que le escribe apenas lo ve y le llega el mensaje.
“Ay si, cierto, perdón gordo, estoy dormida todavía, jajaja y no se me había olvidado”
A penas lo envía continua escribiendo y le manda otro.
“Hoy lo aperan, no?”
Al instante Pedro comienza a escribir y le responde.
“Si, hoy, creo que a la tarde temprano. Tenemos que esperar que venga el médico a ver qué dice. Cuando volves de trabajar podríamos hablar, no? Porque a la noche seguramente tengo que volver a domir acá.”
Envía ese mensaje y llega Sonia, que lo distrae de la charla con Pau unos minutos, le pregunta como había pasado la noche Fede, si ya había venido alguien a verlo y todos los detalles que se le ocurrían. Pedro le respondía con paciencia pregunta por pregunta, el sonido de su celular logra que vuelva a poner su atención en Paula y lee la respuesta.
“Avisame cuando lo operen, y mandale un beso grande. Cuando llegue a casa te aviso así nos vemos, si? Ahora te dejo porque parece que mi jefe vino de mal humor”
Se ríe y comienza a tipear la respuesta pero antes de que pueda enviarla le llega otro mensaje de Paula.
“Ah, ojo con las enfermeritas.”
Se ríe de nuevo, Paula y sus celos. Termina de escribir su respuesta y se la  envía.
“Ok, quedamos así. Yo te voy avisando por acá. Que no se ortive el jefe jajaja. Y no te preocupes, que ninguna de las “enfermeritas” es más linda que vos. Te amo.”

Guarda su celular y sigue conversando con sus hermanos, ahora Fede estaba despierto.
Entra charla y charla, llega el medio día, el médico pasa por la habitación y les informa que el turno en el quirófano era a las 15hs. Por suerte era una operación corta y poco riesgosa.
Toda la familia va llegando para esa hora de la tarde. Fede entra al quirófano a las 15:15 y antes de que pasen 40 minutos de que había entrado ya estaba saliendo. Nada se había complicado y la operación era simple.
Quedaría toda esa noche y día siguiente internado para observación de la recuperación. Y debía mantener una dieta adecuada por bastantes días pero ya desde su casa.
Pedro, a las 6 de la tarde, deja su Padre y Luciana en la habitación con Federico diciéndoles que quería volver un rato a su casa, ducharse, cargar el teléfono, descansar y después volvía para la noche.
Iba a hacer todo eso, pero lo que principalmente quería hacer era ver a Pau.
Llega a su casa y lo primero que hace es enchufar su celular y luego ducharse, una vez limpio y cambiado se sienta en el sillón esperando el mensaje de Paula. Cuando estaba a punto de quedarse dormido se celular suena y corre hacia él para ver de quién se trataba. Afortunadamente era lo que esperaba.
“Ya estoy en casa, venís? O querés que vaya yo?”

Le responde diciéndole que ahora iba él. Su casa no estaba presentable para recibirla.
Poniendo su celular en el bolsillo cruza su patio de muy buen humor y pasa por la escalera hacia el fondo de la casa de ella.
Paula estaba en el patio esperándolo con el mate preparado bajo la sombra de un árbol sentada en una silla, con otra silla a su lado para él y una enorme sonrisa en su rostro.

Pedro: Creo que se te pasó el enojo, ¿no? (Dice sonriendo triunfante)
Paula: No, pero no puedo negar que te extrañaba.
Pedro: Yo también. ¿Pero cómo que no se te pasó?
Paula: No, ¿tan fácil te crees que es todo? (Dice con una sonrisa más amplia aun)
Pedro: (Comprendiendo lo que su novia buscaba como “disculpa) Ah, ya entiendo. ¿Me pasas un mate? ¿Tenés algo para comer?
Paula: (Pasándole el mate y frunciendo el ceño) Creo que no entendiste nada. Arriba de la mesada hay unas vainillas.
Pedro: Si, entendí, pero necesito juntar fuerzas primero.

Paula sonríe con picardía, se moría de ganas de besarlo pero iba a esperar que se encargue él y lo iba a histeriquear un poco.
Pedro vuelve con el paquete de vainillas en la mano y se sienta en su silla con toda la panchedad que podía tener. Toma unos cuantos mates y le comparte algunas galletitas a Pau mientras charlaban de la operación de su hermano y de algunas cosas más. Cuando el termo se termina, Pau se va hacia el baño con la excusa de “demasiados mates”, Pedro espera que entre y rápidamente se encamina a la habitación de su novia, se esconde bajo la cama y espera que lo busque por allí, para sorprenderla.
Paula sale al patio y cuando no lo ve en su lugar sonríe, entra en la casa llamándolo pero no respondía. Lo busca en la cocina, luego en el living, detrás de los sillones, en el baño aunque ella recién salía de ahí. Solo le quedaba su habitación, con una revolución en la boca de su estomago por todo lo que extrañaba estar con él (había pasado un día, casi dos, pero había sido eterno para ella) se dirige a ella y se queda parada en la puerta diciendo su nombre para que aparezca. Ya se estaba cansando de que no apareciera.

Pau: Dale Pepe, ya fue. Sé que estas por acá.

Como no recibía respuesta, comienza a pensar que capaz se había vuelto a su casa, media desilusionada pega media vuelta para volver al patio.
Pedro que observaba sus pasos desde abajo de la cama, y apenas ve que se había dado vuelta para irse, sale de su escondite y abrazándola por la espalda la tira en la cama.

Paula: ¡PEDRO Y TU COSTUMBRE DE ASUSTARME! (Dice primero enojada y luego comenzando a reírse a carcajadas sin poder detenerse)
Pedro: Paula y tu hermosa risa… Te extrañe. (Cuando termina de decirle eso se recuesta sobre ella y comienza a besarla con toda la pasión y el amor que sentía en ese momento.)

------------------------------------------------------------------------------------------------------

Les dejo este capitulo a minutos de mi cumpleaños numero 20 dfnsdjklnfA JAJAJAJA!
Que tengan todos muy buens noches y gracias por los comentarios de siempre y principalmente por leer ♥

Besos!

lunes, 5 de noviembre de 2012

Capitulo 108 ♥


Pedro todavía se encontraba en la vereda de la clínica, ya iba por su segundo cigarrillo consecutivo cuando llegan sus hermanas Luciana y Sonia.
Le preguntan todos los detalles que pueda saber de Fede, pero todavía no sabía mucho él tampoco, seguramente estaba por traer los resultados de los análisis en ese momento. Así es que los tres suben hacia la habitación, cuando llegan al 2do piso ven a Caro y Horacio hablando en el pasillo con el médico. Se ponen a escuchar los resultados de los análisis. No eran buenas ni malas noticias. Estaba mejor, no era nada tan grave pero debía someterse a una intervención quirúrgica ya que tenía apendicitis y estaba en riesgo de transformarse en una peritonitis.
El médico les explicaba que no era muy común que se dé en gente de esa edad sino en personas más jóvenes pero que si alguien de la familia ya había pasado por lo mismo era más probable que él también tenga este problema. Horacio al instante le dice que él paso por lo mismo cuando era más joven.
Les comenta que se trataba de una inflamación del apéndice que se encuentra al final del intestino grueso. Si esta se sigue infectando puede explotar y causar la peritonitis.
Les explica brevemente como sería la operación y les dice que la realizarían el día siguiente. Se retira y los deja solos.
Sonia y Luciana pasan a saludar a su hermano, se quedan un rato con él. Se iban turnando para entrar a la habitación para no llenarla de gente y que pueda estar tranquilo.
Luciana por la tarde se vuelve a su casa ya que sus hijos la necesitaban, Caro lo lleva a su papá a la de él para que pueda estar un rato tranquilo, bañarse, comer algo y después volver. Horacio no quería irse directamente, pero Pedro termina de convencerlo.
Sonia y Pedro se quedan en el pasillo ya que en la habitación se encontraba Irene, la enfermera, realizando su trabajo. Le cambiaba el suero, para ponerle más calmantes y que no le duela tanto, también le sacaba sangre para más estudios.

Sonia: Pepe, podrías ir vos también un rato a tu casa, ¿no? Estas desde re temprano también. Así comes algo y después volves.
Pedro: No, deja. Estoy bien.
Sonia: Dale, se te nota la cara de cansado, y seguramente te vas a querer quedar a la noche con Fede. ¿Por qué no vas y dormís un poco ahora?
Pedro: Si, en eso tenes razón. El viejo no se puede quedar y dormir en la silla de la habitación o en este banco, y ustedes no se pueden quedar porque son mujeres.
Sonia: Claro, dale. Haceme caso, descansa un poco ahora, yo cualquier cosa te llamo a tu celular, ¿sí?
Pedro: ¡Ay mi celular! Lo tengo sin batería desde esta mañana. Lo tengo que cargar.
Sonia: ¿Ves que necesitas ir hasta tu casa?
Pedro: Si, ya voy. Espero que salga la enfermera así saludo a Fede y me voy.
Sonia: Que pesado, lo viste todo el día. (Dice riendo)
Pedro: Bueno che, ¡es mi hermano!
Sonia: ¡De todos!
Pedro: Celosa. (Riendo ahora él también.)

Es así que espera que Irene salga de la habitación y entra él a saludar a Fede, quien se sentía molesto por tener a toda su familia yendo y viniendo de la clínica.

Pedro: Dejate de joder nene. Nos preocupamos por vos porque te queremos. ¿Vos no harías lo mismo acaso?
Fede: Y… No sé… (Haciéndose el gracioso)
Pedro: ¡Que tarado sos!
Fede: Obvio que haría lo mismo. Gracias, anda yendo.

Pedro sale de la habitación y busca su auto, una vez en él para un lugar y compra comida. Elige unas empanadas y ahora si emprende camino a su casa. Llega y lo primero que hace es enchufar su celular, entre tantas cosas ni se había acordado de su mimi discusión con Pau la noche anterior y quería ver si le había mandado algo, si había querido comunicarse con él o todo seguía igual.
 Mete las empanadas en el horno para calentarlas un poco, no era hora de cenar todavía pero prefería comerlas temprano, luego dormir y a las 23 como muy tarde estar en la clínica de nuevo, lo pone bien en mínimo para aprovechar y ducharse mientras esperaba que estén listas para comer.
Una vez fresquito, solo se queda en bóxer ya que Febrero continuaba muy caluroso apaga el horno, deja las empanadas sobre la mesa y cuando estaba por ponerse a comer su teléfono de línea comienza a sonar, llamaba su prima de Bariloche para preguntarle sobre la salud de Fede, ¡que rápido se difundían las noticias! Le cuenta todo con lujo de detalles ya que ella le exigía que sea claro y le explique todo sin omitir nada.
Media hora se pasa hablando, cortan ya que el estomago de Pedro había empezado a hacer ruido del hambre, le pide a su prima que le mande saludos a toda su familia del sur. Come las empanadas que ya estaban frías pero no iba a calentarlas de nuevo.
Cuando termina, limpia y ordena un poco la cocina y se va a su habitación para descansar.
La alarma que se había puesto en su celular suena a las 22:30 hs y se levanta de inmediato.
Se viste y prepara unas revistas de futbol que tenia por ahí para llevarle a su hermano y que se entretenga un rato. Al tomar su celular para guardarlo en su bolsillo, se pone a revisar que cosas se había perdido ese día por tenerlo sin batería.
Tenía cuatro llamadas perdidas. Una de Caro, dos de Sonia y una de Rocío. También tenía mensajes en BlackBerry Messenger. Había unos de un amigo de Mármol que seguro preguntaba por Fede, pero el que más interesado estaba en leer era el de Pau.
Ve que le había escrito dos veces. En el primero le hablaba lo más normal, como si la pelea de la noche anterior no hubiera existido, en el segundo parecía que sí la recordaba pero que ya no estaba más enojada, le pedía a él que no esté enojado con ella y le afirma que entendía su reacción.

Estaba sorprendido de que su novia haya dejado el orgullo de lado con esa rapidez. Se pone a pensar que podía responderle pero mira su reloj y se da cuenta que se le estaba haciendo tarde.
Sale enseguida para la clínica, cuando llega estaban Caro y su padre de nuevo, ellos la habían llevado a Sonia a su casa.
Se quedan un rato más y Pedro los “echa” para que descansen bien, al día siguiente también tendrían que estar mucho en la clínica.
Como Fede estaba dormido debido a los relajantes que le habían puesto, Pedro se pone a boludear con su celular y recuerda los mensajes de Pau. Sale al pasillo decidido a llamarla.

Escucha tres tonos y nadie atendía, la parecía raro, mira se reloj pulsera y se da cuenta de que era medio tarde, capaz que ya estaba durmiendo. Cuando estaba por cortar del otro lado escucha un “Hola” de una voz muy gruesa.

Pedro: ¿Hola? ¿Pau?
Pau: Si, soy. ¿Quién habla?
Pedro: (Riendo) Pedro, gorda. Estabas re dormida, ¿no? Perdón.
Pau: Todo el día estuve tratando de ubicarte y ¿ahora me llamas?
Pedro: Si, gorda, perdóname. Me quede sin batería y recién hace una hora pude cargarlo.
Pau: Okey Pedro. Hablamos mañana.
Pedro: No, para. ¿Seguís enojada? Creí que se te había pasado.
Pau: Pero te hable lo más bien y no me diste bola en todo el día. ¡Por más que no hayas leído mis mensajes tampoco se te ocurrió llamarme ni nada!
Pedro: Creí que estabas enojada… Y no me ibas a hablar.
Pau: Ujum…
Pedro: En serio Pau, estuve con la cabeza re en otro lado.
Pau: Bueno.
Pedro: Dale, afloja.
Pau: ¿Y si hablamos cara a cara Pedro?
Pedro: No estoy en casa. Estoy en la clínica.
Pau: ¿Qué? ¿Qué te paso? ¿Estás bien? (Preocupada realmente)
Pedro: Tranquila gorda, a mi nada. Mi hermano tiene apendicitis y esta acá internado, mañana lo operan.
Pau: Ay no sabía.
Pedro: No hay drama, pero mañana hablamos bien, ¿sí?
Pau: Si, gordo. ¿Pasas la noche ahí?
Pedro: Claro.
Pau: Cualquier cosa avísame si necesitas algo, eh. Sea la hora que sea.
Pedro: Gracias Pau.
Pau: De nada. Pero em serio. ¿Cargaste tu teléfono?
Pedro: Si, te estoy llamando Del BB Pau.
Pau: Ah, no me fije el número. Bueno me mandas BBm, eh.
Pedro: Si, gorda, quedate tranquila.

----------------------------------------------------------------------------------------------------

Capitulo dedicado a la enfermerita de Fede ;) @Ire49 jajajaja Te quiero!!!♥ 

También a Nadia, la más fiel comentarista del blog jajaja GRACIAS!

Buenas noches y buena semana para todos! 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Capitulo 107 ♥


Por la mañana del lunes, Pedro se levanta luego de posponer el despertador unas 3 veces, debía volver a trabajar si o si, volver a la rutina. Sin muchas energías se levanta. Toma una ducha para terminar de despertarse, desayuna algo rápido y en su auto se dirige a la oficina.
Al llegar notaba todo muy calmo, cosa que le parecía rara pero sin analizarlo mucho se encamina su escritorio. Sobre este no había nada, ninguna de las carpetas que siempre tenía con los llamados para realizar, o demás deberes.
Se sienta en su silla y enciende su computadora, en ese momento entra Matías, el fotógrafo de la empresa.

Mati: Hola Pepe, ¿Qué haces acá? (Le pregunta extrañado)
Pedro: Vengo a laburar. Hoy me tocaba volver.
Mati: Si, pero… Digo… Por lo que pasó.
Pedro: ¿De qué me hablas?
Mati: No hablaste con tus hermanas, ¿no?
Pedro: ¿Le paso algo a mi viejo?
Mati: No, a Fede.
Pedro: ¡Dale Matías decime todo!
Mati: Bueno, pensé que sabias. Está internado desde esta mañana. No sé bien que tiene pero le dolía el estomago.
Pedro: La puta madre. ¿Cómo nadie me aviso? ¿Sabes donde esta?
Mati: Si, en la clínica esa, que esta acá cerca. La que esta la pizzería es grande en la esquina, cruzando las vías. No me sale el nombre pero te ubicas, ¿no?
Pedro: Si, si, gracias. ¡Ya voy para allá!

Apurado se sube al auto de nuevo y sin respetar la mayoría de los semáforos rojos que se cruzaba en el camino, llega con rapidez a la clínica. Le preocupada demasiado no saber que le pasaba a su hermano, su compinche, su mejor amigo en tantas ocasiones, se moría si le pasaba algo grave. A la vez sentía mucha bronca ya que ni su padre, ni sus hermanas se habían dignado a llamarlo para avisarle y que lo vaya a ver.
Con unos nervios acumulados terribles, llega a la clínica y deja el auto en un estacionamiento que se encontraba en frente. Parado en la vereda, frente a las grandes puertas de vidrio que debía cruzar para ingresar al lugar, saca su celular del bolsillo y llama a su hermana Luciana para que le digan en qué parte estaba Fede.
Varios tonos suenan y no contesta. Encima le quedaba poca batería. Más cosas no le podían pasar. Marca ahora el teléfono de su padre, llega a escuchar dos tonos y se le apaga el BlackBerry. Definitivamente tendría que consultar en la recepción para saber dónde podía ver a su hermano.

Pedro: (Nervios y trabado) Hola. ¿Me puede decir donde encuentro al señor Federico Alfonso?
Recepcionista: (Buscando en su computadora) ¿Federico me dijo?
Pedro: Si, si.
Recepcionista: (Con toda la paciencia del mundo, al menos eso le parecía a Pedro) Em, disculpe. No tengo ningún Federico Alfano.
Pedro: (Subiendo un poco el tono de su voz) Alfonso señorita, Federico Alfonso. (Diciendo detenidamente cada silaba del nombre y apellido de su hermano para que comprenda bien)
Recepcionista: Bueno, tranquilo. (Volviendo la vista a su PC) Ah, sí. Acá esta.
Pedro: Al fin. (Murmurando)
Recepcionista: (Dirigiéndole una mirada de enfado) Esta en el piso dos, en una de las habitaciones normales, la número 27. Igualmente no es el horario de visita ahora.
Pedro: Voy a pasar igual porque seguramente en el pasillo esta el resto de mi familia. Gracias eh. (Medio irónico)

No comprendía de qué le servía a esa mujer hacer su trabajo con tan pocas ganas. Capaz era él el que estaba demasiado apurado o alterado, pero definitivamente esa señora no estaba en su mejor día tampoco.
Tan apurado estaba que casi corriendo subía las escaleras.  Enseguida encuentra a su papá y a su hermana Caro sentados en un banco que había en el pasillo.

Pedro: ¿Cómo está Fede? ¿Qué le paso?
Caro: Hola, ¿no?
Pedro: Hola nada, todo mal. ¡¿Cómo no me avisan que le paso algo a mi hermano?!
Horacio: Perdón Pedro, fue todo muy rápido. Recién hoy a la mañana me llamo para decirme que se había estado sintiendo mal toda la noche, yo ya estaba en la empresa, de ahí me fui a buscarlo a él y lo traje para acá.
Pedro: Claro, y a Caro le avisaste, ¿no?
Caro: Eu, tranquilo Pepe. Lo que importa es que Fede ya está mejor, ¿no?
Pedro: Todavía no sé ni siquiera que le paso.
Horacio: Nosotros tampoco. Tenía fuertes dolores en el abdomen, se doblaba en dos el pobre. Ahora le dieron unos calmantes y le están haciendo varios estudios. Para el medio día están los resultados.
Pedro: ¿Lo puedo ver?
Caro: Ahora no se puede porque es horario en que pasan las enfermeras a sacarles sangre y esas cosas, entonces nos dejan un rato afuera para que no molestemos. Pero después podemos quedarnos todo lo que queremos con él. Por suerte está solo en la habitación.
Pedro: Uff.
Horacio: ¿La llamas a Lu, Pepe? Que a ella tampoco le dije, así le avisa a Sonia.
Pedro: No, me quede sin batería recién. Me quería morir.
Horacio: Uh. Yo me quede sin crédito. ¿Vos podes avisar Caro?
Caro: Si, no hay drama. Voy a la vereda que de paso me quiero comprar unos chicles o algo para entretenerme.
Pedro: Traeme a mi también.
Caro: Dale.

La mañana pasa como un chicle, justamente. Los minutos se hacían eternos, para colmo ni el celular tenía para entretenerse. De allí no pensaba moverse hasta saber los resultados de los análisis que le habían hecho a su hermano durante la mañana.
Por suerte pueden pasar a la habitación a eso de las 11:30 y ya se quedan charlando con él. Estaba bastante animado pero aún dolorido, los médicos sospechaban que podía tratarse de una apendicitis.
En un momento la puerta de la habitación se abre y entra una enfermera, quien se presenta amablemente. Les cuenta que se llama Irene y que era la encargada de Fede por ese día. Se retira y al rato vuelve con un plato de sopa para el internado.

Fede: Puaj. Siempre odie la sopa.
Irene: Bueno señor, hasta que no sepamos por qué es el dolor que tiene, solo puede consumir esto.
Fede: Okey. Gracias Irene.
Irene: De nada. Nos vemos luego.

En cuanto la enfermera sale de la habitación Pedro lo carga con ella, insinuándole que era bonita y podía tirarle onda. Quería verlo sonreír y ese chiste servía. Por un rato jode con su hermano pero de tanto reírse los dolores en el abdomen vuelven a ser más fuertes y Pedro muy apenado por haberlos causado se disculpa y se retira de la habitación. Va a la calle a fumar un cigarrillo, supuestamente los estaba dejando pero en ese momento los necesitaba para calmar su ansiedad. No soportaba ver mal a su hermano.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Capitulo 106 ♥


Paula sentía una música que sonaba cada vez con más fuerza pero no podía tomar total conciencia de que seguía durmiendo y que esa música era su celular indicando una llamada entrante. A la segunda vez que el Blackberry suena, Pau termina de despabilarse y se levanta con rapidez, se dirige a la mesita de luz y atiende.

(Conversación telefónica)
Pau: ¡Hola ma! ¿Qué paso?
Ale. ¿No ibas a venir a buscar a Moro?
Pau: Si, a la tarde te dije.
Ale: Hija, son las 8 ya.
Pau: (No pudiendo creer todo lo que había dormido) ¡Uh! Me re dormí, no sé que voy a hacer esta noche ahora. (Riendo y mirando a Pedro que seguía a su lado roncando)
Ale: Me imagine. ¿Vas a venir entonces?
Pau: Si, ahora voy.
Ale: Dale, te espero. Besos Pau.
Pau: Beso ma.

Deja el teléfono nuevamente en la mesita y vuelve a la cama pero esta vez con la intención de despertar a su novio. Al ver la paz que este tenía en su rostro le da mucha ternura y antes de comenzar a llamarlo, le da unos cuantos besitos por todo su rostro. A la mitad de los besos Pedro ya estaba despierto pero mantenía los ojos cerrados para que ella continúe, cuando ella se aparta, él abre los ojos.

Pau: Ah, me estabas haciendo trampa.
Pedro: Quería que sigas.
Pau: Pero no vale, creí que dormías.
Pedro: Ah, ¿solo si duermo me das esos besos? Me voy a dormir de nuevo eh.
Pau: Callate bobo. ¿Sabes la hora que es?
Pedro: No, ¿por?
Pau: ¡Las 8 gordo! Dormimos un montón. Ahora a la noche ¿quién me duerme?
Pedro: ¿Pensabas dormir? (Con picardía)
Pau: No te hagas el vivo que ambos empezamos a trabajar mañana.
Pedro: (Tapándose con la sabana) ¡No me lo recuerdes!
Pau: No te tapes de nuevo. Vamos.
Pedro: ¿A dónde?
Pau: Mamá me llamo recién para que lo busque a Morito. ¿Me acompañas? Y de paso te puedo presentar como novio. (Sonriendo ampliamente)
Pedro: (Con preocupación) Em, ¿vos decís? No sé si es el momento indicado.
Pau: Ay si, gordo. Es lo mismo hoy, mañana, pasado. Cualquier día.
Pedro: Pero me da vergüenza.
Pau: Ay Pedro. Es mamá.
Pedro: Pero ahora soy tu novio.
Pau: Ah, ¿y eso te avergüenza?  ¿eh? No estás tan seguro de todo esto, ¿no?
Pedro: Paula, no digas pavadas.
Pau: Pero no te entiendo.
Pedro: Solo que no quiero ir hoy, ¿sí?
Pau: Bueno, hace lo que quieras.
Pedro: Si, mejor me voy a mi casa. Parece que no te hizo bien la siesta.

Pedro levanta sus cosas, agarra su valija y se dirige hacia la puerta pidiéndola a Paula que le abra, su auto estaba en la calle aún y en él se iría. Ella sin decirle nada espera que salga y cierra de un golpe la puerta.
Con mucha bronca contenida por las inentendibles (al menos para ella) respuestas de su novio, se mete a la ducha. Se baña con rapidez y se encamina a la casa de su madre en su auto.
Cuando llega habla muy poco con ella, ya que el mal humor la seguía acompañando, solo la hizo sonreír Moro, quien la saludaba con mucho amor y no dejaba de lamerle la cara cada vez que se lo acercaba. Se notaba que la había extrañado mucho, y Pau se dio cuenta cuánto lo había extrañado ella a él.
Ya con el perrito en el auto vuelve a su hogar, en el camino piensa parar en una pizzería y comprar algo para cenar, pero realmente no tenía mucha hambre. Prefería seguir durmiendo hasta el día siguiente que tenía que levantarse a las 6 y media de la mañana para ir a trabajar.
Después de unas cuantas vueltas en la cama, ya que no podía dejar de maquinar por la mini discusión que había tenido con Pedro, logra conciliar el sueño.
Al otro día, al escuchar su despertador se levanto de su cama, sin muchas ganas de ir a trabajar, pero era lo que le correspondía. Así que se viste, desayuna con lo poco que tenía en su casa y parte hacia la oficina.

Por ser el día que volvía de las vacaciones, estaba todo bastante tranquilo, solo se ponía al día con las novedades. Es así que en un momento por la tarde, en el que ya nada tenía que hacer, decide mandarle un mensaje a Pedro. No quería estar peleada, y asumía que tal vez lo había presionado un poco con lo de la presentación a su mamá. Para tantear el terreno le escribe en el BlackBerry Messenger. “Hola gordo! Cómo va la vuelta al trabajo?”
A las 6 de la tarde saluda a todos sus compañeros y regresa a su casa. A penas llega comienza a desarmar la valija, no había tarea más tediosa pero necesaria que esa.
Toda la ropa sucia la apila en un canasto que generalmente usaba para la misma, y de a tandas va lavando todo en su lavarropas. Lo que no había llegado a usar lo dobla y guarda en los cajones o percheros correspondientes.
Cuando estaba por poner el segundo lavarropas, su celular suena y enseguida lo busca en su cartera pensando que seguramente sería Pedro, pero no, se había equivocado, era una tonta cadena de BlackBerry Messenger. Los estaba odiando a todos los que se la reenviaban haciéndola tener ilusiones de que sea Pedro.

A las diez de la noche se prepara algo para cenar y enciende el televisor para ver si encontraba una película o serie que la entretenga un rato. No podía dejar de pensar en Pedro, no le gustaba estar distanciados, ya se le había pasado la bronca del día anterior. Estaba mirando una película que había encontrado en un canal de cable pero no le prestaba nada de atención, por su cabeza solo daba vueltas la duda de si mandarle otro mensaje a Pedro o no.
Borra uno a uno los chat’s abiertos por la maldita cadena y cuando llega al de Pedro le escribe casi por impulso y lo envía sin dudar. “Pepe, ya fue, no estés enojado, entiendo que no hayas querido ir ayer.”
Una hora más se queda despierta intentando entender la película que veía, Pedro seguía sin responder. Ya se estaba poniendo de mal humor de nuevo, por lo que rendida se pone su pijama y ya en su cama se propone dormir hasta el día siguiente.